Me da rabia que encasillen a la gente y la molesten por lo que opina; más aún si cambia de ella. No es justo, no es limpio y hace daño el creerse ser el dueño de la verdad.
En este mundo (por decir lo bajo) hay una opinión distinta por cada persona -y sacando promedios-, lo que es totalmente acorde con el mero hecho de considerar que somos todos diferentes; no sólo feno y genotípicamente, sino también por el entorno y la historia de cada vida.
Me molesta, me enfurece, me empelota que juzguen a alguien por sus opiniones, legítimamente diferentes; más aún, que se aprovechen de las "raigambres familiares" al momento de inculcar casi por costumbre ciertas ideas o gustos. Quizá sea por el hecho de que en mi casa siempre se toleró una diversidad de opciones y opiniones y se procuró no imponer limitaciones o sesgos al pensamiento, pero lo cierto es que en aras de esa misma libertad de creencia es que se suele levantar mi switch de defensa de cualquiera que sea herido por ese tipo de susceptibilidades; más aún cuando se actúa en ellas de forma gregaria y sin poder razonador o crítico real.
Eso. Por lo mismo, aquel que sea molestado/herido/atacado en masa o derivaciones, no dude en avisarme o pedir ayuda, que para eso (y un café conversado) siempre habrá tiempo.
Si pasa, no se tome en serio lo que digo. Guarde prudente recelo. Es su locura o la mía.
sábado, 21 de agosto de 2010
martes, 17 de agosto de 2010
Lo que importa
¿Ves la foto? Linda, ¿a que no?Estamos los dos, tranquilos, felices... no radiantes, pero felices.
¿ves lo que realmente importa en ella?
Hay veces en que nos dejamos arrastrar por pasiones irrefrenables, por deseos ciegos; por temores irracionales y por carencias desgarradoras.
Pero ello no nos puede hacer flaquear en el punto más importante de todo.
¿Me quieres?, preguntas. Y más allá que eso sea casi rutina para decirnos un rosario de cosas para nosostros importantes y que para el resto no sería más que cursilería
¿Me quieres?, preguntas. Y muchas veces ya no hay formas eficientes para decir, para demostrar que las cosas van más allá que el cariño. Que van en un punto en el que la necesidad misma de cubrirte de afecto se ve reducida al absurdo frente al legítimo temor de ver esa carita con atisbos de dolor. Que el fin último que se persigue no es la perversión ni la experimentación (considerando el año) , sino la genuina intención de hacer al otro feliz, de colmarlo de cariño y hacer que la mirada esté siempre iluminada, que la sonrisa sea verdadera y que los formalismos y paradigmas se vayan
¿Me quieres?, preguntas, y tus ojitos brillan. ¿Me quieres?, preguntas, y tus labios incitan a no responder con palabras. ¿Me quieres?, preguntas, y tus brazos estrechan, como si temieran que lo que tienen atrapado pretenda huir. ¿Me quieres?, preguntas...
Y no respondo, porque aunque te tranquilice oírlo, prefiero demostrate cada vez que sea posible que así es... así y mucho más es...
Porque las palabras no son necesarias; sí los gestos y las miradas, que entre nosotros abundan. Sí lo son los guiños, las risas, los silencios... la complicidad que cada vez más aumenta conforme nosostros mismos le vamos añadiendo misterios, mientras los vamos paradójicamente tratando de desentrañar...
¿Ves la foto? Linda, ¿a que no?
¿Puedes ahora ver lo que es importante?
jueves, 29 de julio de 2010
Vicios
Estoy enviciada.
Y no puedo detenerme.
Me da igual el tiempo, el frío, el sueño, el cansancio.
No puedo despegarme de aquí.
De esto, que me cautiva, porque a estas alturas es impredecible.
Ja! Y yo que creía que no iba a sorprenderme de nada. Si a fin de cuentas, ya te había probado antes. Ya había sido informada de todo lo que a tu respecto ocurría...pero no. Te has llevado mi sorpresa por delante, y ni siquiera la conciencia de que tengo mil cosas que hacer, de que tengo responsabilidades a mi cargo, de que no es sano estar contigo, que es más que riesgoso seguir así, a este ritmo...
No puedo dejarte.
(Oh, por la pachamama, benditos sean los mangas y las vacaciones!)
Y no puedo detenerme.
Me da igual el tiempo, el frío, el sueño, el cansancio.
No puedo despegarme de aquí.
De esto, que me cautiva, porque a estas alturas es impredecible.
Ja! Y yo que creía que no iba a sorprenderme de nada. Si a fin de cuentas, ya te había probado antes. Ya había sido informada de todo lo que a tu respecto ocurría...pero no. Te has llevado mi sorpresa por delante, y ni siquiera la conciencia de que tengo mil cosas que hacer, de que tengo responsabilidades a mi cargo, de que no es sano estar contigo, que es más que riesgoso seguir así, a este ritmo...
No puedo dejarte.
(Oh, por la pachamama, benditos sean los mangas y las vacaciones!)
sábado, 17 de julio de 2010
De cassual por la vida

Vas así, caminando, sin preocuparte de por dónde vas. Este momento es sólo de nosotros.
Y vas, ignorando que dejas una huella en cada persona que conoces; una marca en cada ser humano que se cruza en tu camino, al que ayudas o al que hieres, pero al que no dejas indiferente...
Vas, tranquilo, como diciendo...¿a qué te apuras?
Y no te digo nada, nada... porque si fuera y te dijera que busco grabar a fuego esto en mi memoria; que quiero disfrutar cada instante que te tengo, para traerte a mi lado cuando ya no estás, te reirías de mí, como diciendo para qué... si tenemos la vida por delante...
Y vas así, de cassual por la vida, como quien no quiere la cosa... mientras esta loca de patio te mira, te mira y se ríe... y se ríe siempre... por estar feliz.
Inet
Gozo de robarle internet a mi padre de su blackberry todos los fines de semana, desde las 8 pm aprox del sábado hasta la misma hora del domingo, momento en que debo devolver el aparatejo sí o sí porque hay que preparar la once y después de eso se va a su casa. Ello, contando que debo entregarla intermitentemente por alarmas, llamadas o simple cargo de conciencia.
Por ello es que encuentro tan genial la idea de contratar inet para mi casa, aunque sea por una conexion wi-fi trucha con un vecino que no conozco y que en mi perra vida pensé que iba a necesitar. Pero bueno, aquí estamos, esperando que su propia conexión vuelva para probarla (mientras yo sigo con la querida BB)
Todo esto, nada más que para plantear la idea de cuán complicado es vivir lejos sin poder conectarse con el mundo. Y eso que yo no requiero grandes informaciones, ni el mundo necesita de mí. El solo hecho de no tener idea de cómo está la gente cuando no los veo y se me acaba el saldo del mes del celular (que desde hace muy poco tiempo sospechosamente no me alcanza ¬¬), o de no saber que subieron material o-ahora que estamos en exámenes en la U- de no poder plantear dudas de último minuto o derechamente desaburrirme o desestresarme leyendo idioteces, marca una diferencia importante; una carencia no trascendental, pero sí incómoda.
Espero que esas negociaciones truchas que está haciendo mi padre - en las que buena parte de culpa tengo yo- resulten; que yo no me pegue como lapa al compiu post conexión y que algo bueno salga de este esperado fin al aislamiento virtual, que para el físico faltan años. Tantos, como los necesarios para ser independiente económicamente y vivir sola o con alguien más.
Amén.
Por ello es que encuentro tan genial la idea de contratar inet para mi casa, aunque sea por una conexion wi-fi trucha con un vecino que no conozco y que en mi perra vida pensé que iba a necesitar. Pero bueno, aquí estamos, esperando que su propia conexión vuelva para probarla (mientras yo sigo con la querida BB)
Todo esto, nada más que para plantear la idea de cuán complicado es vivir lejos sin poder conectarse con el mundo. Y eso que yo no requiero grandes informaciones, ni el mundo necesita de mí. El solo hecho de no tener idea de cómo está la gente cuando no los veo y se me acaba el saldo del mes del celular (que desde hace muy poco tiempo sospechosamente no me alcanza ¬¬), o de no saber que subieron material o-ahora que estamos en exámenes en la U- de no poder plantear dudas de último minuto o derechamente desaburrirme o desestresarme leyendo idioteces, marca una diferencia importante; una carencia no trascendental, pero sí incómoda.
Espero que esas negociaciones truchas que está haciendo mi padre - en las que buena parte de culpa tengo yo- resulten; que yo no me pegue como lapa al compiu post conexión y que algo bueno salga de este esperado fin al aislamiento virtual, que para el físico faltan años. Tantos, como los necesarios para ser independiente económicamente y vivir sola o con alguien más.
Amén.
lunes, 28 de junio de 2010
De vuelta
Hace días que quería escribir. Algo, nada, lo que sea. La musa viene y se va a su antojo, sin permitirme siquiera interrogarla con la mirada.
Hace frío, ya, a estas alturas. Y acaba de comenzar el invierno.
Debería estudiar. A fin de cuentas, en un día comienzo los exámenes. Tercer año ya. Quinto semestre. La mitad de la vida académica universitaria estandar. Y yo sin saber hacia dónde me lleva la vida.
Hago planes, sí; descabellados, ilusos, con una base tambaleante sólo por el hecho de no poder sustentarse en el tiempo, más allá de que las intenciones sean puras y fuertes, como debieron haberlo sido desde un comienzo.
Pero la mera voluntad no significa que se vayan a cumplir.
La familia se disgrega y se une por caminos tan extraños que ya ni siquiera me doy el trabajo de entenderlos. Los quiero, solamente.
Los amigos se envuelven en neblina, porque ya no sé por qué derroteros van. Unos me evitan dolorosamente; otros se alejan deliberadamente; allá ellos, verán qué hacer mientas tanto, aunque siempre mi disposición estará con ellos para cuando necesiten una mano, un hombro o un abrazo.
Los amores se ensanchan, se forjan, se endurecen. Crecen y maduran, avanzan a paso firme y potente. El corazón se fusiona dulcemente con el alma, y ésto con el cuerpo, que se funde con otro que siente lo mismo que el propio. Sutilezas más, sutilezas menos, es el camino que se escoge de a dos, de a tres o de a cuarto, según sea la cantidad de personas que esconden un cuerpo o una mente.
Divagaciones varias, que eluden la real inspiración, ésa que no llega por tratar de cederle el puesto a la responsabilidad, mientras ésta se va de viaje junto a la razón cediéndole paso al cariño, a la añoranza y al deseo.
Hace frío, ya, a estas alturas. Y acaba de comenzar el invierno.
Debería estudiar. A fin de cuentas, en un día comienzo los exámenes. Tercer año ya. Quinto semestre. La mitad de la vida académica universitaria estandar. Y yo sin saber hacia dónde me lleva la vida.
Hago planes, sí; descabellados, ilusos, con una base tambaleante sólo por el hecho de no poder sustentarse en el tiempo, más allá de que las intenciones sean puras y fuertes, como debieron haberlo sido desde un comienzo.
Pero la mera voluntad no significa que se vayan a cumplir.
La familia se disgrega y se une por caminos tan extraños que ya ni siquiera me doy el trabajo de entenderlos. Los quiero, solamente.
Los amigos se envuelven en neblina, porque ya no sé por qué derroteros van. Unos me evitan dolorosamente; otros se alejan deliberadamente; allá ellos, verán qué hacer mientas tanto, aunque siempre mi disposición estará con ellos para cuando necesiten una mano, un hombro o un abrazo.
Los amores se ensanchan, se forjan, se endurecen. Crecen y maduran, avanzan a paso firme y potente. El corazón se fusiona dulcemente con el alma, y ésto con el cuerpo, que se funde con otro que siente lo mismo que el propio. Sutilezas más, sutilezas menos, es el camino que se escoge de a dos, de a tres o de a cuarto, según sea la cantidad de personas que esconden un cuerpo o una mente.
Divagaciones varias, que eluden la real inspiración, ésa que no llega por tratar de cederle el puesto a la responsabilidad, mientras ésta se va de viaje junto a la razón cediéndole paso al cariño, a la añoranza y al deseo.
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meditaciones a la hora de estudio
viernes, 18 de junio de 2010
caracol!
"Soy un caraco, mi casa es mi caparazón..." es un trozo de la canción que jhe tenido pegada toda la mañana. Y es divertido, porque me encantaría ser -ahora- un caracol: tranquilito por la vida, que si tiene frío se embute en su espaldita y se acabó el cuento.
Un caracol no tiene que preocuparse por pruebas, ni por dramas existenciales, ni por acosos ni nada; con suerte, de que una humana no lo lance sobre las hormigas o de que lo pisen a mitad de la vereda.
Quiero ser un caracol hoy. Salvo por el hecho de que no puedo sacar mis antenitas al sol, porque está lloviendo a cántaros...
Un caracol no tiene que preocuparse por pruebas, ni por dramas existenciales, ni por acosos ni nada; con suerte, de que una humana no lo lance sobre las hormigas o de que lo pisen a mitad de la vereda.
Quiero ser un caracol hoy. Salvo por el hecho de que no puedo sacar mis antenitas al sol, porque está lloviendo a cántaros...
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